
¿Cuánto cuesta instalar aerotermia en una vivienda de cien metros cuadrados? La respuesta rápida asusta porque oscila entre los siete mil y los veintidós mil euros, un margen inútil para tomar decisiones. En la Campiña del Henares, donde abundan los adosados de principios de siglo con caldera mural y radiadores de aluminio, el precio final depende de detalles muy concretos que separan una oferta de otra.
Estas casas, típicas en municipios como Azuqueca o Guadalajara capital, tienen veinte años de vida útil y muchas calderas están cerca de agotarse. No esperes a la avería invernal para actuar; compara propuestas cuando aún tienes tiempo de elegir. El coste varía según si hay que sustituir radiadores, la distancia hasta la unidad exterior o la necesidad de limpiar un circuito antiguo. Entender qué partidas encarecen o abaratan el proyecto te permite descartar presupuestos inflados y encontrar la instalación adecuada para tu patio trasero o tu garaje.
Por qué la horquilla de 7.000 a 22.000 € no sirve para tu casa
Quien busca precios de aerotermia encuentra cifras que van de 7.000 € en el caso más sencillo a 22.000 € en el más completo. Ese rango mezcla pisos pequeños, chalets grandes, instalaciones nuevas y reformas complejas, por lo que no te dice nada sobre tu adosado concreto en el Corredor del Henares o la Alcarria. La cifra real depende de detalles que solo se ven in situ: si hay que cambiar radiadores antiguos, qué distancia separa la unidad exterior del acumulador o si el cuadro eléctrico aguanta la potencia necesaria.
Para hacerte una idea más ajustada, existen tablas específicas para equipos que solo producen agua caliente sanitaria, que suelen moverse entre los 4.000 y los 6.000 €. Sin embargo, cuando hablamos de sustituir la caldera de gas de veinte años por un sistema completo de calefacción y ACS, las variables locales pesan mucho. En urbanizaciones de El Casar con parcela grande o en casas de esquina en Guadalajara capital, el coste varía respecto al de un central con patio accesible.
Lo que fija la cifra definitiva es la visita técnica. Las empresas instaladoras evalúan si conviene limpiar el circuito de lodos, anular la salida de humos o ampliar algunos emisores térmicos. Sin ese análisis previo, cualquier número publicado es solo una referencia lejana que poco tiene que ver con la realidad de tu vivienda y sus necesidades de confort en invierno.
Un piso y un adosado con los mismos metros, dos presupuestos
Imagina dos casas de cien metros cuadrados, una en un bloque del centro de Guadalajara y otra pareada en Azuqueca o Alovera. En el piso, la unidad exterior suele colgarse en la terraza si hay sitio, mientras que el acumulador se esconde en el armario empotrado del recibidor o del pasillo. La obra es más limpia: no tocas estructura, pero dependes de las normativas de la comunidad para perforar fachadas y gestionar desagües. El técnico debe medir cada centímetro para que el depósito entre por la puerta sin desmontar tabiques.
El adosado ofrece otro escenario. La máquina exterior va al patio trasero o sobre la cubierta del garaje, lejos de los vecinos, lo que simplifica el ruido. Aquí el acumulador tiene su hueco natural en el semisótano o junto a la lavadora. Eso sí, la distancia entre ambos equipos encarece la instalación si el garaje está muy alejado de la cocina donde estaba la caldera. Además, en estas promociones del Corredor del Henares, el circuito lleva veinte años cargando lodos; limpiarlo antes de conectar la bomba de calor evita averías futuras y asegura que el agua circule bien.
Partidas que encarecen el relevo de una caldera de hace veinte años
Al retirar la caldera, el técnico debe sellar la salida de humos y desmontar el conducto existente, lo que añade horas de mano de obra a cualquier presupuesto. En las promociones del Corredor del Henares, entregadas con radiadores de aluminio diseñados para agua muy caliente, el circuito acumula lodos tras veinte años; la limpieza previa es imprescindible porque la bomba de calor mueve más caudal. Además, los antiguos cuadros eléctricos no suelen soportar la nueva carga, lo que obliga a renovar líneas y protecciones.
La distancia entre la unidad exterior y el acumulador interior encarece el material de tuberías. Si en Azuqueca o Guadalajara capital la máquina va al patio y el depósito al garaje, el recorrido se multiplica. Tampoco todos los radiadores fallan: baja la temperatura de impulsión unos días y anota qué estancias se quedan cortas, como buhardillas o casas de esquina, para sustituir solo esas. Cada empresa instaladora valora estos detalles durante la visita, ajustando su oferta según la realidad de tu vivienda.
Lo que abarata pasar a la bomba de calor
En promociones del Corredor del Henares, como en Azuqueca o Guadalajara capital, los radiadores de aluminio se dimensionaron para agua muy caliente. Si la casa ya tiene ventanas nuevas o aislamiento bajo cubierta, esas unidades van sobradas para los 45-55 °C que maneja una bomba de calor. No hace falta cambiarlos todos: con bajar la impulsión de tu caldera actual a unos 50 grados un par de días fríos, verás qué estancias flaquean y solo tocarás esas. El garaje en la misma vertical que la cocina acorta muchísimo el recorrido del circuito frigorífico, evitando largos tramos de tubería aislada que encarecen la mano de obra.
Tener patio accesible desde la calle facilita colocar la unidad exterior sin grúas ni albañilería extra. Además, si coincides con una reforma de cocina prevista, encajar la anulación de la salida de humos y el nuevo acumulador en esa misma obra ahorra costes añadidos. Las convocatorias de ayudas regionales exigen solicitarlas antes de empezar, así que planificar el cambio ahora, mientras la caldera aún funciona, permite ajustar el presupuesto final aprovechando subvenciones vigentes. Cada propuesta de las empresas instaladoras variará según estos detalles constructivos propios de tu vivienda.
El acumulador de agua caliente, una partida propia
La caldera mural de gas que lleva veinte años en tu cocina calentaba el agua al instante, sin guardar nada. La bomba de calor cambia la lógica: produce agua caliente sanitaria y la deposita en un acumulador para tenerla lista cuando abras el grifo. Ese depósito ya no es invisible ni opcional; forma parte del equipo y ocupa su propio espacio físico dentro de casa.
Su tamaño depende directamente de cuántas personas viven allí y de si coinciden varios baños a la vez. En los adosados del Corredor del Henares o de El Casar, el sitio habitual suele ser el garaje, el lavadero o ese hueco bajo la escalera que antes estaba vacío. No lo relegues a una nota al pie: debe aparecer con su capacidad concreta en cada propuesta que te presenten las empresas instaladoras.
Cómo pedir tres presupuestos de aerotermia que se puedan comparar
Para que las propuestas de los instaladores en el Corredor del Henares o la Alcarria sean comparables, lleva a la visita un expediente con tus facturas de gas de los últimos inviernos y el año de fabricación de tu caldera. Anota qué tipo de emisores tienes, si son radiadores de aluminio antiguos o suelo radiante, e indica la posición exacta de tu casa en la hilera: no es lo mismo un adosado central en Villanueva de la Torre, protegido por dos medianeras, que uno de esquina en El Casar con tres fachadas expuestas al frío. Incluye también una lista clara de las habitaciones donde pasas frío, como suele ocurrir en buhardillas habilitadas después.
Pide a cada empresa el mismo desglose detallado para que las diferencias salten a la vista partida a partida. Deben especificar el coste de sustituir radiadores si los actuales trabajan muy justos con agua a 50 grados, la instalación del acumulador sanitario en el garaje o lavadero, y la limpieza del circuito tras veinte años de uso. Así podrás ver cuánto afecta la distancia entre la unidad exterior y la interior, o el refuerzo del cuadro eléctrico, evitando sorpresas cuando firmes con la empresa que elijas.